La eliminación de Croacia en los octavos de final del Mundial 2026 dejó una de las jugadas más debatidas del torneo, luego de que un gol anotado en el minuto 90+13 fuera invalidado gracias a la tecnología integrada en el balón oficial del certamen.
La acción parecía significar el empate para el conjunto croata y el pase a la prórroga, pero tras la revisión arbitral se confirmó un fuera de juego derivado de un ligero contacto previo de Igor Matanovic con el balón, un roce prácticamente imperceptible que fue detectado por los sensores electrónicos incorporados en el esférico.
Ese pequeño toque modificó el desarrollo de la jugada, ya que a partir de ese momento se generó una nueva acción ofensiva en la que Mario Pasalic quedó adelantado antes de asistir a Josko Gvardiol, quien finalmente envió el balón a las redes.
La decisión provocó la molestia de los futbolistas croatas, quienes reclamaron al árbitro al considerar que el contacto era imposible de apreciar durante el desarrollo normal del partido.
Frente a la polémica, la FIFA explicó que el balón oficial Trionda incorpora la tecnología Connected Ball, un sistema equipado con sensores de medición inercial que registra cada contacto con gran precisión y envía la información en tiempo real al equipo arbitral.
El organismo destacó que esta herramienta permite complementar las revisiones del VAR al ofrecer evidencia objetiva sobre acciones que el ojo humano o las cámaras podrían no detectar con claridad, contribuyendo a que las decisiones se ajusten al reglamento.
La jugada reabrió el debate sobre el creciente papel de la tecnología en el futbol moderno. Mientras algunos consideran que estos sistemas aportan mayor justicia deportiva, otros creen que decisiones tan milimétricas afectan la esencia del juego. Entretanto, Portugal avanzó a la siguiente ronda y Croacia quedó eliminada en uno de los desenlaces más polémicos del Mundial 2026.













