El partido entre la Selección de México y la Selección de Ecuador comenzó a jugarse desde la noche anterior, luego de que la delegación ecuatoriana manifestara su inconformidad por diversos incidentes ocurridos durante su llegada a la Ciudad de México.
Uno de los hechos que más llamó la atención fue la concentración de aficionados mexicanos en las inmediaciones del hotel donde se hospedó el equipo ecuatoriano. Los seguidores del Tricolor realizaron cánticos, hicieron sonar cláxones y alentaron a su selección con la intención de hacer sentir la localía antes del encuentro de dieciseisavos de final.
La Federación Ecuatoriana de Fútbol calificó estos actos como contrarios al espíritu de respeto que debe prevalecer en una Copa del Mundo y solicitó a los organizadores garantizar mejores condiciones para el desarrollo del torneo.
A este episodio se sumó el largo traslado que enfrentó la selección sudamericana desde el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles hasta su lugar de concentración, recorrido que se prolongó por varias horas debido al tráfico vehicular.
El entrenador ecuatoriano, Sebastián Beccacece>, expresó su molestia al considerar que la logística afectó la planificación del equipo en las horas previas al compromiso, aunque aseguró que sus jugadores mantienen la concentración y el deseo de avanzar a la siguiente ronda.
El encuentro también llega acompañado de un contexto especial por los antecedentes recientes entre ambas selecciones. Ecuador eliminó a México en la fase de grupos de la Copa América 2024, resultado que incrementó la expectativa por este nuevo enfrentamiento mundialista.
Con un boleto a los octavos de final en disputa, el ambiente promete ser intenso tanto en las tribunas como sobre la cancha, en un duelo que ha estado rodeado de polémica incluso antes del silbatazo inicial.













