La Copa Mundial de la FIFA 2026 apenas comienza, pero ya enfrenta uno de sus primeros focos de crítica. El partido entre Corea del Sur y República Checa, disputado en Guadalajara, dejó imágenes de tribunas con numerosos espacios vacíos pese a que la FIFA reportó una asistencia cercana a los 45 mil espectadores.
La escena contrastó de manera notable con el ambiente vivido durante la inauguración del torneo, cuando más de 80 mil aficionados abarrotaron el Estadio Ciudad de México para presenciar el debut de la Selección Mexicana frente a Sudáfrica.
Aunque el encuentro celebrado en Guadalajara no contaba con la presencia del país anfitrión, la imagen de sectores enteros sin ocupar llamó la atención debido a la tradición futbolera de la ciudad y a la expectativa que genera una Copa del Mundo.
Las críticas no tardaron en aparecer. Entre aficionados y especialistas surgieron cuestionamientos sobre el precio de las entradas, un tema que ha acompañado al torneo desde antes de su arranque. Para muchos seguidores, asistir a los partidos representa una inversión considerable que limita el acceso de los aficionados habituales.
La situación cobra relevancia porque el Mundial de 2026 es el primero con 48 selecciones participantes, un formato que incrementó significativamente el número de partidos y sedes. Algunos observadores consideran que mantener una alta demanda durante todo el torneo podría convertirse en uno de los principales desafíos para la FIFA.
Mientras tanto, el organismo internacional mantiene una postura optimista. Sus dirigentes aseguran que la venta de boletos ha alcanzado cifras históricas y que el interés global por la competencia supera ampliamente el registrado en ediciones anteriores.
Sin embargo, las imágenes vistas en Guadalajara reflejan una realidad distinta para ciertos encuentros. Más allá de las estadísticas oficiales, las tribunas semivacías alimentan la percepción de que los costos de acceso podrían estar alejando a una parte importante de la afición.
A medida que avance la Copa del Mundo, la asistencia en partidos sin selecciones anfitrionas o sin potencias tradicionales será observada con atención. Por ahora, la conversación ya está instalada: el mayor Mundial de la historia también enfrenta el reto de llenar sus estadios.














